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La compañía de teatro inclusivo de Melissa Córdova que inició con un cuento
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La compañía de teatro inclusivo de Melissa Córdova que inició con un cuento

Entre Colores y Sombras transforma el teatro salvadoreño con inclusión real, talento diverso y una visión que empodera desde el arte.
Melissa Córdova, Fundadora de Entre Colores y Sombras

Hace algunos años atrás, Melissa Córdova, actriz, dramaturga y directora, recibió una noticia que cambiaría su vida: su hija recién nacida, Celeste, tenía síndrome de Down. Lo que podría haber sido una pausa, una ruptura o un repliegue, se convirtió en una chispa. En ese momento, Córdova escribió Tintino, una historia que se transformaría en la primera obra de teatro inclusivo de El Salvador. Lo radical no era solo el tema, sino el elenco: artistas con y sin discapacidad intelectual compartiendo el escenario sin jerarquías ni condescendencia.

Es así como en 2018 surge Entre Colores y Sombras —así se llama el proyecto que nació de aquel cuento— ya no es solo una obra. Es una fundación, una estructura artística y educativa que trabaja en tres ejes claros: producciones profesionalesformación integral y apoyo a familias. Su propósito no es solo visibilizar el talento de artistas con discapacidad intelectual, sino garantizar su derecho a un lugar en la cultura, no como símbolo, sino como protagonistas.

En abril de 2024, el proyecto dio el salto legal y emocional: se convirtió oficialmente en fundación. Pero más allá de los papeles, el impacto ya se sentía en el escenario y en la vida cotidiana de sus participantes. Las producciones teatrales siguen creciendo, con cuatro obras estrenadas hasta la fecha y un horizonte que ahora también incluye proyectos audiovisuales y colaboraciones con ONGs e instituciones nacionales.

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Pero lo que hace a Entre Colores y Sombras verdaderamente disruptivo está en su visión formativa. El programa H-aviso(sí, con H) ofrece a jóvenes desde los 15 años un entrenamiento vital en habilidades sociales y para la vida, usando las artes como lenguaje y puente. Aquí se trabaja desde la autonomía hasta la dicción, desde el manejo del dinero hasta la autoestima. La escena se vuelve laboratorio, y el teatro, una herramienta de empoderamiento.

Y no se olvidan de quienes están detrás del telón emocional: las familias. Talleres, charlas y acompañamiento psicológico buscan fortalecerlas no solo como apoyo, sino como agentes de cambio. Es así como Entre Colores y Sombras demuestra que se puede hacer inclusión real, con luces, con guión, con talento… y con un cuento que, seis años después, todavía no ha terminado.