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¿Amores materialistas? ¿O amores pasados?

Amores Materialistas cuestiona si el amor verdadero pesa más que el éxito económico, la comodidad material y las apariencias.
2AM Films

Este jueves pasado fui a ver Amores Materialistas, casi que RH nos echa de la empresa por salir 30 min antes de nuestra hora laboral, aunque se nos deben dos días compensatorios. Pero no es ese el punto, sino que mis compañeros del trabajo y yo decidimos ir a ver esta nueva rom-com protagonizada por Pedro Pascal, Dakota Johnson y Chris Evans. Esta pieza contiene spoilers, así que les dejo el disclaimer: no la lean si no la han visto.

Inicia de una forma súper rara, que al principio creímos que nos habíamos equivocado de sala, pero siento que eso es muy del estudio-productora A24, quienes realizan películas bastante particulares. Eran hombres de las cavernas, y uno de estos le lleva flores a una cavernícola. ¡Sí, demasiado raro! Luego vemos a Dakota iniciar su día y nos revelan que trabaja en una agencia de casamenteras, las cuales encuentran parejas para hombres y mujeres que pagan por sus servicios. Hasta acá todo bien, nada fuera de lo normal, salvo la escena inicial.

Lucy es celebrada en su empresa: ya lleva nueve parejas que han llegado al altar, y de su último “match” la invitan a la boda, donde conoce a Harry (Pedro Pascal), el hermano del novio, a quien ella denomina “El Unicornio” porque es rico, alto (hago énfasis en esto porque es parte de la trama), no tiene ninguna manía en sus selecciones, sabe llevar una conversación, pone atención a lo que la otra persona dice o cuenta, y busca a alguien dentro del perfil de Lucy (Dakota Johnson): dueña de su destino, trabajadora, de buen parecer. Le pone como condición que, para entrar en el programa, ella debe salir con él a una cita. Le pregunta su trago favorito y, extrañamente, ella dice “cerveza con soda”; al segundo, alguien sirve en la mesa su trago y es John (Chris Evans), quien ya la conoce desde antes y le sirve su bebida.

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Este encuentro cambia la dinámica de Lucy con Harry, ya que ella decide ponerle más atención al mesero que a su unicornio. En medio de esta dinámica nos damos cuenta de que John es su exnovio, al cual ella dejó por ser pobre. Han pasado diez años y el amigo sigue viviendo con roomies, intentando ser actor y… pobre. Harry, ni lento ni perezoso, sabiendo que ella le gusta, le lleva flores, la corteja, salen en citas y le recita una frase que ella dijo: que el amor es aquel donde se busca llegar a viejos, no por los millones ni por todos aquellos detallitos que uno se pone como meta para conocer a alguien. Y con eso la conquista.

Como unicornio, es bueno para ser verdad. Pero, a mi parecer, no había química. Ella sufre un impasse en su trabajo cuando un match que realizó termina en violencia sexual, lo que hace que Lucy busque a John en vez de a Harry. Harry, ni lento ni perezoso, ha planeado llevar a Lucy a Islandia, lugar donde ella le dijo que soñaba ir, proponerle matrimonio y envejecer juntos. Una noche antes del viaje, ella descubre que Harry tiene unas cicatrices en las piernas: se revela que él se hizo una cirugía para crecer 15 cm más. Y en ese momento, ella decide terminar con él. No por su estatura, sino —como les digo— porque “NO HAY QUÍMICA”. Corre a los brazos de su ex “el pobre” y decide regresar con él, a pesar de que el amigo no se ha superado en todo este tiempo.

La cuestión acá es que la crítica general es que nadie está de acuerdo con que ella regrese con su ex, el pobre, por el simple hecho de que pareciera que se estuviera conformando. Pero estamos dejando fuera de la ecuación el amor. ¿Pesa más lo material, los títulos, los aumentos, dónde vive, que el amor? Dejo este final abierto para que lo discutan con las personas que vean esta película.