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El legado de Ricardo Poma (1946 – 2025)

En la presente pieza editorial se dibuja la trayectoria de un hombre que, durante más de cuatro décadas, convirtió un apellido en sinónimo de modernidad empresarial en El Salvador: Ricardo Poma.

Hijo de Luis Poma y Alicia Delgado, Ricardo Poma nació en San Salvador en 1946, dentro de una familia que ya se había abierto un espacio en la historia empresarial del país. Perteneció a la tercera generación de un linaje que había aprendido a moverse entre talleres metalúrgicos y proyectos inmobiliarios, y que terminaría por consolidarse como uno de los conglomerados más influyentes de Centroamérica.

Se graduó de Ingeniero Industrial en Princeton y perfeccionó su formación con un MBA en Harvard, antes de regresar en 1969 a integrarse al negocio familiar. Aquel regreso fue menos un retorno que una apuesta: Ricardo Poma asumió la Gerencia General de Industrias Metálicas, empresa precursora de lo que luego sería Solaire. En 1973, se incorporó de lleno a Grupo Roble, liderando primero desde la gerencia y después desde la presidencia de la división inmobiliaria. Allí comenzó a gestarse la impronta de su liderazgo: visión a largo plazo, internacionalización y un estilo de gobierno corporativo basado en la innovación y el rigor.

En la década de los noventa tomó definitivamente las riendas de Grupo Poma, transformándolo en un consorcio diversificado con cinco divisiones operativas: Excel Automotriz, Grupo Roble, Real Hotels & Resorts, Solaire y Autofácil. Bajo su mando, la empresa extendió su presencia a diez países y se posicionó como un actor clave en sectores estratégicos de la región. Más que expandir un negocio, Ricardo Poma sembró un modelo de gestión que apostaba por la profesionalización, la cultura corporativa sólida y la visión de futuro.

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Su trayectoria empresarial se sostuvo sobre un eje que lo acompañó siempre: la convicción de que el éxito privado debía traducirse en compromiso público. En la estela de su padre, fortaleció la Fundación Poma y la Fundación Salvadoreña para la Salud y el Desarrollo Humano (FUSAL), instituciones dedicadas a la salud, la educación y la cultura. En 2013 impulsó la creación de la Fundación Renacer, sumando a su esposa Michelle y a sus hijos en la continuidad de esa vocación filantrópica.

En 1993, a los 47 años, lideró la creación de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN), un proyecto educativo destinado a formar líderes con excelencia académica y compromiso social. Treinta años después, más de 2,600 graduados llevan la impronta de aquella apuesta por la educación como motor de transformación.

El legado de Ricardo Poma no se agota en los balances financieros ni en los ladrillos de los hoteles y edificios que levantó Grupo Roble. Está también en la institucionalidad que ayudó a consolidar, en la cultura empresarial que sembró, y en esa mezcla de rigor y cercanía que lo distinguía de otros líderes de su generación.

Hoy, la cuarta generación de la familia Poma tomará el relevo en la conducción del conglomerado. La transición no es solo un proceso administrativo: es la confirmación de una continuidad empresarial y social que Ricardo Poma defendió con obstinación. Su ausencia, han dicho sus allegados, se sentirá. Pero su legado, tejido en ladrillos, escuelas, fundaciones y empresas, seguirá marcando el ritmo de la modernización empresarial de El Salvador y de buena parte de la región.