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Alfa Karina Arrué toca el cielo de Oceanía desde Puncak Jaya

Alfa Karina Arrué conquista Puncak Jaya, la cima más alta de Oceanía, haciendo historia como la primera salvadoreña en lograrlo.
Fotografía: cortesía.

No hay autopistas hacia los sueños, y Alfa Karina Arrué lo sabe mejor que nadie. La montañista salvadoreña acaba de sumar un nuevo capítulo a su bitácora de imposibles: conquistar Puncak Jaya, la cima más alta de Oceanía, una pirámide de piedra afilada que se levanta entre la niebla y el silencio de Papúa, Indonesia. Con 4,884 metros sobre el nivel del mar, no solo escaló una montaña: rompió otro límite para El Salvador.

Puncak Jaya, también conocida como Carstensz Pyramid, es una de esas cumbres que no se regalan. A diferencia del Everest o el Aconcagua, no hay rutas turísticas ni sherpas esperándote. Solo avionetas que aterrizan en la nada, caminatas por pantanos y paredes de roca pura. Reinhold Messner la describió como “la más complicada de las Seven Summits”. Alfa Karina acaba de tacharla de su lista —y con eso, va por la quinta cima continental.

Su ascenso no fue solo físico. Fue también un acto de comunidad. Detrás de cada cuerda, carpa y paso en falso hubo manos salvadoreñas apoyando: amigas, marcas locales, rifas, camisetas vendidas para financiar un sueño que ya es colectivo.

“Esta cumbre se la dedico a mis hijos, a mi familia y a todos los que han creído en mí” –Alfa Karina Arrué.

Su bandera ondeó entre la neblina de Papúa, pero su eco resonó mucho más lejos: en cada salvadoreño que alguna vez pensó que lo imposible quedaba demasiado alto.