Fernando Poma no parece el tipo de ejecutivo que se define únicamente por una hoja de balance. Hay algo en su trayectoria —una línea melódica que atraviesa hoteles, fundaciones, guitarras eléctricas y juntas directivas— que sugiere otra cosa: una forma de liderazgo menos estridente, más rítmica, construida con paciencia y oído fino.
Durante años estuvo al frente de Real Hotels & Resorts, la división hotelera de Grupo Poma. Hoy, ese recorrido desemboca en una nueva responsabilidad: la presidencia de la Junta Directiva del conglomerado de Grupo Poma, donde confluyen cinco empresas —Solaire, Excel Automotriz, Autofácil, Grupo Roble y la propia Real Hotels & Resorts— junto a un ecosistema de fundaciones y proyectos educativos que incluyen FUSAL, Fundación Poma, Renacer y la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN). No es un ascenso abrupto; es una transición natural dentro de una historia familiar que lleva más de un siglo escribiéndose.
Poma se formó lejos de casa. En 1994 se graduó de la Escuela de Administración Hotelera de Cornell y luego obtuvo un MBA en Wharton. Antes de volver a la región, pasó por Choice Hotels Europa, supervisando indirectamente más de 300 propiedades, y por Westmont Hospitality, afinando una mirada analítica que luego sería clave. Cuando asumió como Director Ejecutivo de Real Hotels & Resorts en el año 2000, la empresa tenía apenas cinco hoteles. Hoy opera 21 propiedades en Estados Unidos, Centroamérica, República Dominicana y Colombia, además de ocho hoteles franquiciados, con alianzas estratégicas con InterContinental, Marriott y Choice Hotels. La exclusividad de InterContinental en Centroamérica y la franquicia maestra de Choice Hotels en varios países no llegaron por accidente.
Pero reducir su perfil a cifras sería perder el matiz. En la universidad, Fernando fundó bandas de rock. Años después, ese impulso tomó forma definitiva con Steady Rollin, un proyecto musical nacido en 2014 que ya lanzó dos álbumes de estudio. Han girado por Centroamérica y Colombia, no como hobby decorativo, sino como una extensión honesta de su identidad. La música, como los negocios, requiere ensayo, escucha colectiva y saber cuándo tocar con pasión.
Desde 2013 también dirige la Fundación Renacer. Más de un millón de jóvenes y docentes del sistema público han pasado por sus programas de formación en valores. Otros, provenientes de casas hogar, han encontrado allí no solo capacitación técnica, sino una ruta concreta hacia el empleo. No es filantropía de vitrina: es intervención estructural, silenciosa y persistente.
El Grupo Poma que ahora preside nació en 1919, con un taller automotriz fundado por Bartolomé Poma. Bajo Luis Poma se convirtió en el primer distribuidor Toyota en América. Con el tiempo, el grupo se diversificó hasta convertirse en uno de los conglomerados más influyentes de la región, con cerca de 10.000 colaboradores y presencia en más de una decena de países.
Fernando Poma Kriete asume esta nueva etapa con una idea clara: crecer sin romper el hilo. Mantener los valores familiares mientras se gobierna una organización compleja, regional y moderna. En medio de una época donde el liderazgo suele confundirse con volumen, el suyo parece responder a otra lógica: la de quien entiende que dirigir no siempre es imponer el tempo, sino saber sostenerlo.