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Alma Carraovejas mira hacia El Salvador mientras expande su mapa del vino contemporáneo

Alma Carraovejas mira hacia El Salvador mientras expande su mapa del vino contemporáneo

La prestigiosa casa española presentó sus vinos en El Salvador, un mercado emergente que comienza a sofisticar su cultura.
Diego Villalta, Director Comercial de Premier Distributions; Francisco J. Zablah, Managing Partner de Premier Distrinutions y Barlleno; Pedro Ruíz, CEO de Alma Carraoveja y Diego García, Director Comercial de Alma Carraoveja.

Durante décadas, el vino español construyó su reputación a partir de una paradoja: producir algunas de las etiquetas más admiradas del mundo sin perseguir necesariamente el protagonismo mediático de Francia o Italia. Alma Carraovejas pertenece a esa tradición, pero también representa una nueva generación de grupos vitivinícolas que entienden que el prestigio ya no se limita a la botella. Se construye también a través de la gastronomía, la hospitalidad, el territorio y la experiencia.

Fundada por la familia Ruiz Aragoneses en 1987, Alma Carraovejas se ha consolidado como uno de los grupos vinícolas más respetados de España. Bajo el liderazgo de su CEO, Pedro Ruiz Aragoneses, la compañía ha emprendido una expansión cuidadosamente calculada que combina la preservación de proyectos históricos con una visión contemporánea del vino de alta gama.

Pedro Ruíz, CEO de Alma Carraoveja.

Su portafolio reúne algunas de las propuestas más relevantes de la viticultura española actual. Desde Pago de Carraovejas, una referencia obligada de Ribera del Duero, hasta Ossian Vides y Vinos, reconocido por rescatar viñedos prefiloxéricos de verdejo en Segovia. A ello se suman Aiurri, en Rioja Alavesa; Milsetentayseis, un proyecto de altura extrema en Ribera del Duero; y Viña Meín–Emilio Rojo, una de las interpretaciones más refinadas del histórico valle del Avia, en Galicia.

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Principales propuestas vinícolas de Alma Carraoveja.

Más que marcas individuales, cada proyecto funciona como una lectura particular del paisaje que lo vio nacer. La altitud, los suelos, las variedades autóctonas y las condiciones climáticas dejan de ser elementos técnicos para convertirse en parte esencial del relato.

Ese mismo espíritu fue el que llegó recientemente a El Salvador.

La casa española organizó una experiencia privada que reunió a cocineros, sommeliers, distribuidores y conocedores del sector gastronómico local alrededor de una degustación de cinco tiempos desarrollada junto a El Xolo. La propuesta permitió explorar la identidad de distintas etiquetas del grupo a través de un diálogo entre la alta cocina salvadoreña y algunos de los terroirs más reconocidos de España.

La elección del país no parece casual. A medida que la escena gastronómica salvadoreña madura y se vuelve más sofisticada, también crece el interés por propuestas vinícolas capaces de ofrecer profundidad, origen y narrativa.

Alma Carraovejas llega en un momento donde el consumidor ya no busca únicamente una buena botella. Busca entender quién la hizo, de dónde viene y qué historia es capaz de contar.

Y pocas compañías han construido esa historia con tanta consistencia como este grupo español, que aspira a convertirse en una referencia global no solo por la calidad de sus vinos, sino también por la cultura gastronómica que ha logrado construir alrededor de ellos.

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