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El Xolo: seis años cocinando memoria y futuro

El Xolo: seis años cocinando memoria y futuro

Entre grandes chefs, coctelería excepcional y platos memorables, El Xolo confirma que su mejor momento apenas comienza ahora.
Fotografías por Andrés Viana

En la industria gastronómica donde la permanencia suele ser el mayor desafío, cumplir seis años no es únicamente una celebración. Es una declaración. Una prueba de consistencia. Una confirmación de que las buenas ideas, cuando evolucionan sin perder identidad, terminan convirtiéndose en referentes.

Eso es exactamente lo que representa El Xolo para la escena gastronómica salvadoreña.

Su cena de aniversario no fue concebida como una retrospectiva, sino como una mirada hacia adelante. Más que recordar lo construido, el restaurante eligió demostrar hacia dónde quiere llevar la conversación culinaria en El Salvador. Para ello reunió a invitados cuya presencia habla el mismo lenguaje: técnica impecable, sensibilidad creativa y una profunda convicción de que la cocina puede contar historias.

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Entre las figuras invitadas destacó Alejandra Navarro, chef originaria de Michoacán cuya trayectoria resume buena parte del mejor momento que vive la gastronomía mexicana. Formada en Quintonil bajo la dirección de Jorge Vallejo y especializada posteriormente en panadería y masas junto a Daniel Álvarez en España, Navarro cofundó Botánico, restaurante recomendado por la Guía Michelin en 2024 y 2025. Reconocimientos como Best New Chef de Food & Wine y las nominaciones de Millesimé y MexBest terminan de confirmar una carrera que apenas comienza a escribir sus capítulos más importantes.

Su intervención durante la cena fue una lección de elegancia.

El caldo ahumado de jitomate con ensalada de tomates demostró que la sofisticación rara vez necesita artificios. La aparente sencillez del plato desaparece con la primera cucharada. El caldo posee una profundidad extraordinaria: ahumado, delicado y persistente, construye un sabor que permanece mucho después del último bocado. Es uno de esos platos que recuerdan que la verdadera alta cocina no consiste en impresionar, sino en emocionar.

Ensalada de Tomates

La experiencia líquida estuvo a cargo de Melani Leiva, bartender y mixóloga con nueve años de trayectoria, reconocida por desarrollar bebidas con identidad propia y una narrativa detrás de cada receta. Actualmente integrante de Grupo Sublime, Leiva presentó Volcán de Fuego, un cóctel construido con Cihuatán Jade, vermouth rosso, bananas ahumadas en hojas de maxán y notas cítricas. El resultado es complejo sin resultar pretencioso: una bebida que evoluciona con cada sorbo y que encuentra un equilibrio poco común entre dulzor, humo y potencia.

Volcán de Fuego

Pero si hubo un cóctel que despertó emociones particularmente cercanas fue el de la casa.

Melania Leiva, Gracia Navarro y Alejandra Navarro

Jarvin Martínez volvió a demostrar por qué se ha convertido en una de las figuras más interesantes de la coctelería nacional. Su creación, Nance, elaborada con Alma de Cuarzo, Cocchi Americano y la emblemática fruta tropical, consigue algo difícil de explicar y fácil de sentir: sabe a memoria. Hay una nostalgia inevitable en sus aromas, una evocación de la infancia reinterpretada con sofisticación contemporánea. Es un trago que conecta con el territorio desde la emoción y no únicamente desde el ingrediente.

Jarvin Martínez

La cocina de Alex Herrera y Gracia Navarro tampoco dejó pasar la ocasión para presentar novedades.

Las Quesadillas de Chorizo con quesillo, verdolagas asadas y salsa guisada esconden un ingrediente imposible de replicar: la receta familiar de la abuela del chef. Es un plato donde la memoria doméstica encuentra espacio dentro de una ejecución impecable, recordando que la alta cocina también puede nacer alrededor de una mesa familiar.

Quesadilla de Chorizo

Los Tenquiques asados, acompañados de puré de hongos, aceite de limón indio y pan pita, consolidan esa misma filosofía. Cada elemento aporta profundidad sin competir con el otro, permitiendo que el ingrediente principal conserve todo el protagonismo. El tentique crece en micro climas, era muy común de encontrar en el mercado de Sonsonate en temporada de lluvias, su consistencia no cambia por ningún paso de su preparación.

Y entonces llegó el postre, quizá el momento más íntimo de la noche. Texturas de Horchata no es una incorporación cualquiera al menú; es el regreso de uno de los platos más queridos de los primeros días de El Xolo, cuando el proyecto aún recorría la ciudad a través de cenas pop-up. Su regreso no responde a la nostalgia por sí sola, sino a la certeza de que algunas recetas merecen una segunda vida. La horchata aparece reinterpretada en distintas temperaturas y consistencias, construyendo un postre delicado, elegante y profundamente salvadoreño. Cada cucharada parece contar una historia distinta: la de un restaurante que nunca ha dejado de evolucionar, pero que entiende que la memoria también puede ser un ingrediente. Es un final que resume la filosofía de El Xolo: mirar hacia adelante sin olvidar el camino que lo trajo hasta aquí.

Texturas de Horchata

La cena de aniversario confirmó algo que la escena gastronómica salvadoreña viene observando desde hace tiempo. El Xolo ya no necesita demostrar que pertenece entre los mejores restaurantes del país. Ahora su reto es diferente: seguir marcando el ritmo de una generación de cocineros que entiende que la identidad no se construye mirando hacia afuera, sino reinterpretando el propio territorio con técnica, sensibilidad y visión.

Seis años después de abrir sus puertas, El Xolo no celebra únicamente su historia. Celebra el privilegio de seguir escribiéndola.