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Cine sin pantalla: los lunes también se cantan

Entre Broadway, música y cine, los Lunes Musicales del Marte convierten cada recital en una película sin pantalla.
Museo Marte

Hay algo particularmente bonito en escuchar una película sin verla.

No hay pantalla, no hay cámara, no hay efectos especiales. Solo queda la música, las voces, los instrumentos y esa capacidad que tiene una buena canción de construir una escena completa en la cabeza. Por eso me gusta el tema que el Museo Marte escogió para su temporada de Lunes Musicales de agosto: “Cine sin pantalla”.

La idea es sencilla y, al mismo tiempo, bastante mágica: una cartelera de películas sonoras repartida en cada recital de los lunes.

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Aunque, siendo un poquito quisquillosos, hay que hacer una aclaración: Broadway ya llegó a las pantallas. Y, si no me creen, pregúntenle a Wicked. Así que empezar esta temporada con un recital dedicado a los nuevos clásicos de Broadway tiene una pequeña contradicción que, honestamente, me parece bastante divertida.

El 10 de agosto fue el turno de Broadway Nights New Classics, un recital de teatro musical que, por cuarto año consecutivo, reúne a intérpretes de La Octava Teatro Musical para darle vida a canciones de producciones contemporáneas que ya se han convertido en nuevos referentes de Broadway.

A través de números solistas y ensambles, el espectáculo recorre historias marcadas por la intensidad, la resiliencia, el amor, la ambición y la transformación. Y esta edición tuvo, además, una novedad: un número de tap.

Y qué divertido es ver tap en vivo.

O, en mi caso, escuchar tap en vivo, porque estaba un poquito atrás y mi ubicación no estaba precisamente diseñada para apreciar cada paso. Pero, incluso desde ahí, se sentía la energía. Y eso es parte de lo bonito del teatro musical: hay cosas que uno ve, cosas que escucha y otras que simplemente se sienten.

La Octava es, además, un proyecto al que le tengo especial cariño. Es una academia y productora de teatro musical con sede en El Salvador, dedicada a la formación integral de artistas escénicos y a la creación de producciones profesionales con estándares internacionales.

Pero para mí también es ese lugar al que siempre es divertido volver. Porque uno vuelve a encontrarse con caras conocidas, pero también aparecen caras nuevas. Gente que quizás uno está viendo cantar por primera vez y que, de pronto, se adueña de un escenario como si llevara toda la vida ahí.

La Octava busca democratizar el acceso al teatro musical, conectando procesos formativos rigurosos con experiencias reales de escena para intérpretes y públicos diversos. También es sede acreditada de LAMDA, siendo la única institución autorizada en el Triángulo Norte de Centroamérica para efectuar sus evaluaciones oficiales.

A través de montajes como Jesucristo SuperestrellaMindero y Bob Esponja Musical, se ha consolidado como un espacio de formación, profesionalización y desarrollo del teatro musical en la región.

Y quizá por eso regresar a uno de sus recitales tiene algo especial. No solamente estás escuchando canciones. Estás viendo el resultado de personas que están aprendiendo, creciendo, encontrando su voz y, de paso, descubriendo qué pueden hacer con ella.

Y los Lunes Musicales de agosto todavía tienen tres funciones por delante.

El 17 de agosto llega Broadway Melodías Eternas, junto a Acuarela Coral.

El 24 será el turno de Tango Apasionado, con el Dúo Biryukova.

Y el 31, para cerrar la temporada, Temas de películas con Violines Mágicos.

Así que vayan al Marte a escuchar música.