Hay comunicados de prensa que anuncian un estreno. Y hay comunicados que, sin decirlo con esas palabras, anuncian que alguien construyó una casa. Escenario Millennium es lo segundo, y ese es el dato que de verdad importa acá: Black Coyote no abrió un teatro más. Abrió un espacio colaborativo completo, con cine, jazz, alquiler técnico y gastronomía orgánica, pensado para que la comunidad creativa salvadoreña, no solo Black Coyote, tenga finalmente dónde pararse.
Y no lo digo solo yo. “Queremos que Escenario Millennium sea más que una sala donde ocurre una función. La idea es construir un espacio vivo, donde puedan encontrarse distintas formas de contar historias y donde cada proyecto tenga las condiciones necesarias para crecer y conectar con su público”, explica Migue Siman, director de Escenario Millennium y fundador de Black Coyote.
Dentro de ese anuncio, eso sí, hay un detalle que se roba la sonrisa: entre toda la programación que Black Coyote acaba de anunciar, va a llegar Avenida Q, el musical de títeres que dicen groserías, se emborrachan y hacen una parodia bastante directa de Plaza Sésamo. Es el tipo de detalle que a mí, personalmente, me hizo emocionarme. Pero quedarse solo con eso sería perderse la noticia grande, así que vamos por orden.
La productora salvadoreña Black Coyote presentó oficialmente Escenario Millennium, un espacio nuevo en Millennium Plaza pensado no como un teatro más, sino como un centro de entretenimiento completo: artes escénicas, eventos corporativos y una oferta gastronómica orgánica que acompaña la experiencia antes, durante y después de cada función. Hay un menú con ensaladas, sopas y sándwiches desde $8.00, además de bebidas, snacks y artículos artísticos de colección para quien quiera llevarse algo más que el recuerdo de la obra.
La idea, según la propia productora, es que la experiencia trascienda la asistencia a un espectáculo convencional. Y, honestamente, viendo todo lo que empacaron en este proyecto, se nota que no lo dicen solo por quedar bien en el comunicado.
Lo que tendrán en la cartelera
La programación oficial sigue del 10 al 27 de septiembre con el estreno de Sherlock Holmes, una comedia criminal producida por la propia Black Coyote en la que cinco actores se turnan para interpretar a más de 50 personajes. Es, sin duda, un espectáculo de malabarismo actoral tanto como de misterio.
Pero el estreno que de verdad me robó la atención no fue ese. Fue el anuncio de que viene Avenida Q, el musical icónico de Broadway sobre títeres y personas compartiendo vecindario, una especie de Plaza Sésamo para adultos: vulgar, irreverente y diseñado sin ninguna intención de portarse bien. Fue la primera obra que vi y me encanta que la vayan a traer al país. La cantante salvadoreña Florence Umaña interpretará a dos personajes, lo cual, ya de entrada, suena a un reto vocal que seguro vamos a disfrutar.
Para el cierre de 2026, se prepara un coro navideño, aparte de todas las experiencias que esperan que se sumen a sus esfuerzos. Es decir: Sherlock Holmes y Avenida Q son apenas la entrada.
Un edificio que también es un negocio (y eso está bien)
Acá está el detalle que separa esto de “otra obra más” y lo convierte en una jugada de infraestructura: Escenario Millennium también se alquila. Artistas, empresas e instituciones pueden reservar el espacio por bloques de horas para ensayos, grabaciones o lanzamientos de marca, con soporte técnico de iluminación, sonido, aire acondicionado, camerinos y acceso a “La Antesala”, un área pensada para eventos privados de menor formato.
Bajo la idea de que el espacio también existe para “ayudarte a contar tu historia”, Siman agrega: “Nos interesa que el espacio pueda adaptarse a las ideas de quienes quieren crear algo aquí. No todas las historias necesitan el mismo formato ni el mismo tipo de producción. Queremos que artistas, empresas y productores encuentren una manera de hacer suyo el escenario y permitirnos ser parte de sus proyectos”.
En otras palabras: Black Coyote no construyó solo un escenario para sus propias obras. Construyó un lugar donde otros artistas también puedan trabajar, algo que, en la escena cultural salvadoreña, donde conseguir un espacio técnico decente suele ser la mitad de la batalla, no es poca cosa.
Los martes y los miércoles también cuentan
Y acá es donde el proyecto deja de sonar a simple cartelera y empieza a sonar a comunidad. Los “martes de cine” van a proyectar películas independientes, cortometrajes y películas antiguas que normalmente no encuentran espacio en la cartelera comercial: ese cine que existe, pero que casi nadie tiene dónde ver en pantalla grande. Y los “miércoles de jazz”, a cargo de Jorge Gómez, quien suele colaborar con Miguel en el área musical, abren otro espacio distinto: uno pensado para la música en vivo, no para el teatro.
Escenario Millennium se convierte en algo más parecido a una casa cultural con ritmo semanal que a una sala que solo se enciende cuando hay estreno.
Diez años después, la misma apuesta
Todo esto llega en el marco del décimo aniversario de fundación de Black Coyote, y ahí es donde el anuncio deja de ser solo un lanzamiento inmobiliario con buen catering. Diez años es tiempo suficiente para cansarse, para bajarle al riesgo, para quedarse haciendo lo seguro. Black Coyote hizo lo contrario: en vez de montar una obra más, se construyó el lugar donde montar todas las que vengan después y, de paso, le abrió la puerta a otros artistas salvadoreños que no tenían dónde tocar, proyectar o ensayar.
Durante la presentación del proyecto, la bailarina Elizabeth Valdez ofreció una pieza de danza contemporánea que le dio al evento un toque de elegancia y hermosura que me dejó feliz y que resume un poco lo que viene. Escenario Millennium será un espacio lleno de arte. Vení y sé parte de ello.
Las bases de contratación y la programación completa están disponibles en el sitio web oficial de Black Coyote para quien quiera reservar espacio, comprar boletos o, simplemente, hacer arte y seguir apostando como lo ha hecho Black Coyote.


