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Vértices: una película salvadoreña entra en el camino hacia los Oscar

Vértices: una película salvadoreña entra en el camino hacia los Oscar

La cinta de Arturo López Rodas representará a El Salvador ante la Academia con una historia construida desde lo íntimo.
Fotografía: cortesía

Hay películas que buscan llegar lejos haciendo ruido. Vértices ha elegido otro camino: hablar despacio, observar los silencios y convertir lo cotidiano en materia cinematográfica. Ahora, esa mirada íntima del director salvadoreño Arturo López Rodas inicia su recorrido más importante.

El Comité Cine Nacional de El Salvador (CINESAL) seleccionó oficialmente a Vértices para representar al país ante la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, dentro del proceso de consideración para Mejor Película Internacional en la 99.ª edición de los Premios Oscar. La selección no equivale todavía a una nominación: la película deberá avanzar primero en el proceso de la Academia. Y resulta particularmente interesante que sea esta película.

Vértices comienza con una ausencia. Tres antiguos amigos se reencuentran después de casi treinta años durante el funeral de otro amigo. Lo que sigue no depende de grandes giros argumentales, sino de conversaciones, recuerdos, trivialidades y silencios que terminan enfrentándolos al paso del tiempo, la amistad y la inevitabilidad de la muerte. Es cine salvadoreño que encuentra fuerza precisamente en no intentar parecer otra cosa.

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Su recorrido internacional ya incluye el premio a Mejor Guion en el Festival Ícaro 2025 y el reconocimiento como Mejor Largometraje Internacional en el Cobb International Film Festival 2026, en Estados Unidos. Ahora el vértice cambia.

Una película construida alrededor de personas que regresan, recuerdan y conversan representará a El Salvador frente a la industria cinematográfica internacional. Y quizá allí esté lo más interesante de este momento: Vértices no llega hasta aquí intentando contar una historia gigantesca.

Llega demostrando que, algunas veces, mirar de cerca también puede llevarnos muy lejos.