El Indian Wells, el autodenominado “quinto Grand Slam”, donde las luminarias del tenis individual ocupan el centro del escenario, los número uno del mundo en dobles irrumpieron como dueños del tablero y se llevaron el título. Lo hicieron de la manera más desafiante: batiendo a cuatro duplas formadas por singlistas del Top 50.
La dupla salvadore–croata cerró su semana perfecta con una victoria por 6-3, 6-4 ante Sebastian Korda y Jordan Thompson en la final del BNP Paribas Open (torneo de tenis de la serie ATP Masters 1000 y WTA 1000, que se juega anualmente en Indian Wells, California), culminando una racha en la que despacharon a Baez/Etcheverry, Draper/Machac y Berrettini/Sonego.
El tenis de dobles, el hermano menos glamoroso de los torneos ATP, suele quedar relegado a las sombras, opacado por el estrellato de los jugadores de singles. Pero Indian Wells, por diseño o accidente, se ha convertido en un campo de pruebas para las estrellas del individual que, por un par de semanas, deciden aventurarse en el juego de equipo. En 2024, sin embargo, esas aventuras terminaron de la misma manera: con una derrota ante los especialistas.
Los datos son inapelables. Arévalo y Pavic, la mejor pareja del mundo, no dejaron espacio para cuentos de hadas. La resistencia de los singlistas fue solo un espejismo en el desierto de California.
Para Pavic, la victoria lo inscribe en la historia como el sexto jugador en haber alcanzado la final de dobles en los nueve Masters 1000 del circuito. Su título número 40, el séptimo en esta categoría, lo confirma como un arquitecto del dobles moderno. Para Arévalo, el primer centroamericano en conquistar Indian Wells, significa el trofeo 14 de su carrera y un nuevo paso en su ascendente consolidación como referente del tenis latinoamericano.
Arévalo, con la misma intensidad con la que juega en la red, explicó la importancia de vencer a los singlistas en su propio terreno:
“Jugar contra ellos es siempre un gran reto, pero también es genial para el juego de dobles que se involucren, porque lo hace más atractivo para el público. Estamos felices de haber podido superarlos y de haber jugado bien toda la semana”. –Marcelo Arévalo
Korda y Thompson, campeones en Madrid el año pasado en su debut como pareja, volvieron a probarse en dobles con éxito relativo, alcanzando dos finales en tres torneos disputados. Pero la moraleja es clara: si los singlistas quieren apropiarse del dobles, aún les queda mucho por aprender.
Por ahora, el mensaje de Indian Wells es inequívoco. Arévalo y Pavic no solo ganaron un título, sino que reafirmaron un axioma que el circuito parece olvidar cada tanto: jugar dobles no es simplemente pegarle bien a la pelota, sino entender los códigos, los ángulos, los tiempos y, sobre todo, el arte de jugar en equipo.