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Casa Fuego y el ritual de volver al origen

Casa Fuego celebró su aniversario recordando que el fuego no es técnica: es comunidad, memoria compartida y celebración.
Fotografías por Kevin Escobar

Casa Fuego celebró su aniversario como se celebran las cosas que importan: volviendo al origen. Tres fechas —viernes 30, sábado 31 de enero y domingo 1 de febrero— bastaron para confirmar que el fuego que los unió desde el inicio sigue vivo, indómito y generoso.

El viernes 30, la casa abrió el ciclo con una colaboración especial junto a El Xolo y Alter. Storylate estuvo presente esa noche, testigo de un menú que parecía bajado del cielo, pero ejecutado desde las brasas. Casa Fuego sirvió cuatro especiales que dialogaban con su identidad: costilla al mole y ribeye, ambos con el sello de la casa, guindados, profundos; además de vacío y hortalizas al fuego, una declaración de respeto al producto. El Xolo respondió con El Ostrero, sope y unos hongos asados que se volvieron un must inmediato. Alter cerró el triángulo con su ya emblemático puyazo francesón, preciso y memorable.

El sábado 31, desde Guatemala, el chef Juan Luis de SnackBar se sumó a la celebración, aportando técnica y carácter regional, demostrando que el fuego también viaja y conecta territorios. El domingo 1 de febrero, Luis Morales celebró en conjunto con el maestro charcutero Peter Meng, en una jornada donde la técnica fue protagonista sin desplazar el goce: platos honestos, sabores bien pensados y música en vivo marcando el pulso.

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Casa Fuego no celebró solo un aniversario. Celebró una forma de entender la cocina como encuentro, como ritual compartido. Aquí el fuego no es espectáculo: es lenguaje. Y quienes se sientan a la mesa lo entienden desde el primer bocado.