Banco Davivienda El Salvador oficializa su rol como Founding Member de CoreNest Accelerator y decide que la innovación no será un discurso, sino una práctica.
La alianza —que comenzó a gestarse en 2025 y hoy se formaliza con la firma de un MOU— instala a Davivienda dentro de la vertical de Banca y Servicios Financieros de la aceleradora. Traducido: el banco no solo observará startups desde la distancia corporativa; participará en procesos de innovación abierta, validará pilotos tecnológicos y acompañará a emprendedores en asuntos tan concretos como apertura de cuentas, integración de pagos y navegación regulatoria.

Sin duda alguna este paso es estratégico. Davivienda asume que el futuro financiero no se construye en torres de cristal, sino en colaboración con talento joven, código en beta y modelos de negocio que todavía se están escribiendo. La promesa es clara: descomplicar la vida de personas y empresas mientras se fortalece el músculo digital del país.
Para CoreNest, la jugada también es decisiva. La presencia activa de un corporativo en validación y desarrollo reduce el riesgo de innovar en abstracto. Le da mercado real a la idea.
En el fondo, lo que está en juego no es solo una membresía fundadora, sino una ambición mayor: convertir a El Salvador en un hub tecnológico regional. Y esta vez, la banca decidió entrar al laboratorio.