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El Salvador, en la mesa latinoamericana de S.Pellegrino Young Chef Academy

El Salvador, en la mesa latinoamericana de S.Pellegrino Young Chef Academy

Juan José Acevedo lleva a El Salvador, por primera vez, a la final regional de S.Pellegrino Young Chef Academy.
SL

Hay platos que se comen y platos que, antes de llegar a la boca, ya han empezado a contar una historia. Raya, el plato con el que Juan José Acevedo representará a El Salvador en la final regional de S.Pellegrino Young Chef Academy, cuenta una historia mientras escribe una nueva con su inédita participación. Es un tamal de mora con mantarraya ahumada, salsa de pipián y ayote, acompañado de encurtidos nacionales con chiltepe; una composición de sabores y temperaturas que no pretende resumir un país, pero sí hablar desde él con sus matices centroamericanos. 

La salsa llega servida en una ostra. El chef pide mezclarlo todo. En esa instrucción —casi doméstica, casi irreverente— está buena parte de la idea: abandonar el orden previsible del plato para encontrar, de un solo bocado, acidez, dulzor, humo, cremosidad y picante. Juan José diseñó incluso la vajilla en la que se sirve: una pieza inspirada en la forma de una mantarraya. No es un gesto ornamental. Es una manera de prolongar el relato antes de que empiece la degustación.

Juan José Acevedo en pruebas de preparación de Raya.

Con Raya, Juan José se convirtió en el primer chef salvadoreño clasificado a la competencia regional de S.Pellegrino Young Chef Academy, una de las plataformas internacionales más influyentes para descubrir a la nueva generación de cocineros. El dato importa por su carácter inédito, pero también por lo que sugiere: la cocina salvadoreña empieza a ocupar, con mayor decisión, una conversación regional que durante años pareció reservada para otros países.

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La Academy reúne a aspirantes de más de setenta países bajo una fórmula que combina competencia, mentoría, diálogo profesional y proyección internacional. En Latinoamérica, un gran número de postulaciones desemboca en una selección de apenas quince finalistas regionales. Este año, tres cocineros salvadoreños se postularon; Juan José fue quien consiguió el pase. De esos quince nombres saldrá una sola representación para la final global, en Milán. Pero alcanzar esa instancia ya equivale a una distinción considerable: estar entre los finalistas es ser reconocido como parte de una generación capaz de definir el próximo capítulo de la gastronomía latinoamericana.

Acevedo llega a este punto con una biografía hecha de desplazamientos centroamericanos. Salvadoreño, vivió también en Honduras y Nicaragua; se formó en México, tanto en la universidad como en cocinas profesionales, y hoy trabaja desde El Xolo, el restaurante salvadoreño que ha construido una de las propuestas más vivas y personales del país. Su recorrido no se presenta como una colección de geografías, sino como una sensibilidad: la de alguien que entiende la región no desde los mapas, sino desde sus mercados, sus ingredientes y sus memorias compartidas.

A su lado estará Alex Herrera, co-fundador de El Xolo junto a Gracia Navarro y una de las figuras más reconocidas de la cocina contemporánea salvadoreña. En la competencia, el mentor acompaña, ordena preguntas, afina decisiones. No cocina por el concursante ni interviene en la ejecución final. Su tarea, más exigente de lo que parece, consiste en ayudar a que el plato llegue a ser exactamente aquello que su creador quiso decir.

Alex Herrera y Juan José Acevedo.

El jurado que probará Raya reúne cinco voces fundamentales de la cocina latinoamericana: la boliviana Marsia Taha Mohamed Salas, dedicada a explorar la biodiversidad y los puentes entre los Andes y la Amazonía; el colombiano Jaime Rodríguez, fundador de Celele, en Cartagena; el peruano Jaime Pesaque, al frente de Mayta, en Lima; la mexicana Alejandra Navarro, cofundadora de Botánico; y el brasileño Luiz Filipe Souza, chef de Evvai, en São Paulo. Todos llegan desde cocinas distintas, pero comparten una preocupación cada vez más decisiva: la relación entre territorio, producto, técnica e identidad.

De izquierda a derecha: Luiz Filipe Souza, Marsia Taha Mohamed Salas, Jaime Pesaque, Alejandra Navarro y Jaime Rodríguez.

En El Salvador, Premier —distribuidora de S.Pellegrino y otras marcas— fue el puente que activó la convocatoria y acompañó el proceso de postulaciones. Esa conexión, aparentemente logística, tiene también una dimensión cultural: permite que una cocina pequeña en escala, aunque grande en imaginación, encuentre una puerta hacia un escenario global.

Quizá todavía sea pronto para convertir la clasificación en símbolo de todo un país. Pero hay momentos que, sin necesidad de exageración, alteran el horizonte de lo posible. Juan José Acevedo cocinará para representar a El Salvador; detrás de su plato, sin embargo, viajan muchos más: una generación de cocineros que empieza a entender que su cocina no necesita pedir permiso para ser vista.