Leonard Lauder falleció este 14 de Junio de 2025, y con su partida, la industria perdió a uno de sus últimos grandes caballeros. Su legado no está solo en productos que llevamos en la cartera, sino en decisiones que cambiaron la forma en que las mujeres consumen, sienten y lideran en belleza.
“When the economy goes down, lipstick sales go up.”
–Leonard Lauder, creador del famoso Lipstick Index
Una teoría que nació tras observar el comportamiento de compra tras el 11 de septiembre, y que se ha convertido en casi una ley dentro de la industria: en tiempos difíciles, las mujeres se aferran a pequeños placeres que las hacen sentir fuertes. Y Leonard no solo lo entendía. Lo respetaba.
“We didn’t build a company. We built a family.”
–Leonard Lauder
Eso también era él. El CEO que conocía a sus empleados por nombre. Que creía en el largo plazo. Que hablaba de “nosotros”, nunca de “yo”. El estratega con alma de artista.
Un vistazo a su legado
1958. Se une formalmente a Estée Lauder Companies, tras haber servido en la Marina de EE.UU. y estudiar en Wharton School of Business en la Universidad de Pennsylvania. Pero la historia empezó mucho antes, vendiendo cremas con su madre en Saks.
1960s–1970s. Lidera la expansión internacional de Estée Lauder. Abre oficinas en Londres, Hong Kong, Tokio. Lleva la elegancia americana al resto del mundo.
1968. Nace Clinique, la primera marca de cuidado de la piel desarrollada por dermatólogos. Pionera. Limpia. Inevitable.
1980s–1990s. Bajo su visión, el portafolio crece: Origins, La Mer, MAC, Bobbi Brown. Cada adquisición estratégica, cada marca con alma propia.
1995. Lleva la compañía a la bolsa de valores. Ese año, Estée Lauder Companies se convierte oficialmente en un imperio.
2000s–2020s. Sigue consolidando el grupo como referente mundial del lujo accesible e inteligente. Apoya la investigación médica, las artes y la educación. Siempre con un enfoque humano.
Leonard Lauder no solo transformó la industria. La humanizó. Nos enseñó que la belleza es cultura, economía, historia y emoción. Y que un labial puede decir más que mil discursos.
“I was born into beauty — and I never fell out of love with it.”
–Leonard Lauder
Gracias, Leonard.
Por entendernos.
Por creer en el poder de una mujer frente al espejo.
Por recordarnos que el lujo más grande es sentirse bien con una misma.