Este año, de nuevo, Marcelo Arévalo pisa los cuartos de final del torneo de dobles masculinos de Wimbledon, el campeonato más antiguo del tenis y uno de los más esperados del año. Pero este 2025, lo hace con un aura distinta: manteniendo la racha de número uno del mundo como especialista de dobles. Junto a su inseparable compañero el croata Mate Pavić, el salvadoreño no solo defiende su lugar en el podio del ranking ATP como la mejor pareja del mundo en dobles, sino que también desafía los límites del torneo, jugando en más de un frente.
La hierba sagrada de Wimbledon, con su historia de raquetas legendarias y reverencias a las costumbres británicas, ha sido testigo de una gesta poco común: tanto Arévalo como Pavić avanzan también a semifinales en la categoría de dobles mixtos. El salvadoreño lo hace junto a Zhang Shuai, la jugadora china de revés fino; Pavić, por su parte, forma dupla con la húngara Tímea Babos.
La posibilidad no es solo deportiva: si ambos triunfan en semifinales, se verán las caras en la final de dobles mixtos, como rivales. Mientras tanto, caminan juntos buscando llegar a la final de dobles masculinos.
Marcelo Arévalo está, una vez más, escribiendo —con saque, volea y precisión— una página dorada para el deporte salvadoreño, una que trasciende las estadísticas y se instala en la hierba sagrada de Wimbledon.