En este punto, llamarla superestrella emergente suena casi insultante. Sabrina Carpenter ya no está construyendo su lugar en el pop: lo está blindando, ladrillo tras ladrillo, con cifras que marean y un instinto escénico que pocas de sus contemporáneas pueden reclamar. Hoy lanza Man’s Best Friend, su séptimo álbum de estudio y, quizá, su declaración más ambiciosa hasta la fecha.
El disco llega bajo Island Records, acompañado del estreno del video de “Tears”, dirigido por Bardia Zeinali y con la inesperada presencia de Colman Domingo, un casting que solo subraya la voluntad de Sabrina de moverse entre lo cinematográfico y lo viral con total naturalidad.
El álbum, escrito junto a Amy Allen, Jack Antonoff y John Ryan, es un catálogo de secretos confesados con ironía. Sabrina firma doce canciones que hacen lo que ella mejor sabe: disfrazar veneno con dulzura, construir estribillos tan pegajosos como cínicos y entregarlos con una sonrisa traviesa que parece susurrar “¿entendiste la broma?”. El sencillo principal, “Manchild”, ya certificado platino y número uno en el Billboard Hot 100, es prueba viviente de ese poder: Carpenter convierte el desdén en himno, y el público responde con millones de reproducciones instantáneas.
El contexto es aún más apabullante. Su disco anterior, Short n’ Sweet, arrasó en 2024 con 10 millones de copias vendidas y tres sencillos que entraron al Billions Club de Spotify. Ganó dos GRAMMYs de seis nominaciones en su debut en la ceremonia. Batió récords en el Reino Unido, encabezó Hyde Park y compartió escenario con Duran Duran. Y todo esto antes de cerrar el año con cinco noches en el Madison Square Garden y seis en el Crypto.com Arena.
Man’s Best Friend no es, entonces, el salto de una debutante: es la consolidación de una artista que ha sabido convertir cada verano en suyo, a golpe de estribillo irresistible y un aura de despreocupación que es, en realidad, cálculo quirúrgico. En un mercado saturado de promesas pop, Sabrina Carpenter ofrece lo que pocos pueden: longevidad disfrazada de espontaneidad.
La próxima semana subirá al escenario de los VMAs con ocho nominaciones, incluida la más codiciada: Video del Año. Pero más allá de las estatuillas, la pregunta se responde sola: ¿quién más tiene el verano asegurado por segundo año consecutivo? La respuesta ya está en streaming.