Taylor Swift decidió que la forma más casual de anunciar su duodécimo álbum era debutar en el podcast de su novio, Travis Kelce (New Heights), y soltarlo como si nada: el disco se llama The Life of a Showgirl y sale el viernes 3 de octubre.
Entre bromas con los hermanos Kelce, Swift, de 35 años, contó que escribió gran parte del álbum mientras estaba en Europa con The Eras Tour. Entre concierto y concierto, volaba a Suecia para trabajar con sus viejos cómplices Max Martin y Shellback, responsables de clásicos como “Blank Space” y “We Are Never Ever Getting Back Together”. “Nunca habíamos hecho un álbum solo los tres”, confesó, describiendo la experiencia como “atrapar un rayo en una botella”.
¿El concepto? Lo que pasaba tras bambalinas en uno de los capítulos más vibrantes y dramáticos de su vida. Swift lo resume así: “viene del lugar más alegre, salvaje y teatral en el que he estado”. Traducción: prepárense para bangers.
El álbum incluye 12 canciones (porque es su 12º disco), con títulos que suenan a diario íntimo y a chisme de alta gama: “The Fate of Ophelia”, “Elizabeth Taylor”, “Father Figure”, “Cancelled!” y el tema principal junto a Sabrina Carpenter.
La estética, como siempre, viene cuidada hasta el último glitter: vinilos en naranja Portofino, rojo It’s Frightening, púrpura It’s Rapturous y plateado It’s Beautiful, además de CD y cassette con póster.
Swift asegura que es “el disco que llevaba años queriendo hacer” y, si su historial es prueba suficiente, probablemente lo escucharemos en bucle hasta que se agote el vinilo… o nuestra paciencia para esperar el siguiente.