Hay obras que entretienen y otras que incomodan lo suficiente como para quedarse. Letargo, a cargo del Teatro Entre colores y Sombras, no busca respuestas fáciles ni moralejas digeribles. Su apuesta es más honesta —y más incómoda—: invitar a mirar hacia adentro, a sentir aquello que, como sociedad, hemos aprendido a evitar.
Desde la danza contemporánea, Letargo construye un lenguaje donde el cuerpo deja de ser solo estética y se convierte en declaración. Cada movimiento es una interrupción de la mirada tradicional sobre la discapacidad intelectual. No desde la lástima, ni desde el discurso correcto, sino desde la presencia. Desde lo humano.
La obra no explica: expone. Y en ese gesto, obliga al espectador a reposicionarse. Porque el problema nunca ha sido la discapacidad en sí, sino la forma en que decidimos verla. O ignorarla.
El elenco de Letargo está integrado por Manuela Romero, Rafael Valdivieso, Sarah Salazar, Fernando Elías, Alejandro Ponce y Camila Alas. Detrás de escena, el equipo creativo y técnico incluye a Mauricio Trabanino en la composición; Gabriela Centeno en el diseño de vestuario; William Castillo en el diseño de iluminación; Marvin Siliezar en luces; Ariela Novoa en la administración; y en la regencia de sala, Paola Alas, Rodrigo Valle y Leslie Rivera. La producción general está a cargo de Camila Alas, la dirección artística de Alejandro Ponce y la dirección general de Melissa Córdova.
Lo que ocurre en escena es una especie de sacudida silenciosa. Una tensión entre lo que creemos entender y lo que realmente estamos dispuestos a sentir. Letargo no pide empatía como concepto, la exige como experiencia.
Hay algo profundamente necesario en esa incomodidad. Porque cambiar la mirada no es un acto inmediato, es un proceso. Y esta obra lo activa. Letargo viene de presentar varias funciones previo a semana santa, pero tendrán una función especial este 30 de abril en el Centro Cultural de España a las 7:00 p.m.
Al final, lo que queda no es una respuesta, sino una pregunta persistente: ¿cuánto de lo que vemos está condicionado por lo que preferimos no mirar?
