Hay gestos que parecen pequeños —pedir un yogurt desde la ventana del carro, por ejemplo— pero que, en realidad, transforman experiencias por completo. Ese gesto, ese cambio de experiencia, acaba de convertirse en un hito: llaollao inauguró en Plaza Comercial D’Paso, Tuscania, el primer drive-thru de su historia global.
Una marca nacida en 2009 en Denia, Alicante —cuando Pedro Espinosa Parraga apostó por un yogurt helado natural, personalizable y casi obsesivamente cuidado— decide que su siguiente gran experimento no ocurra en uno de sus más de 400 puntos de venta repartidos por el mundo, sino aquí, en El Salvador, carretera al Puerto de La Libertad.

La apertura, que reunió al propio Pedro Espinosa y al CEO y master franquiciado regional Rafael Salomé Chahín, se convirtió en una inauguración calida y amena, en la que el primer carro pasó por la primer ventana del drive-thru de llaollao.
“Para nosotros es un orgullo enorme que este hito mundial ocurra aquí, en El Salvador”, señaló Rafael Salomé Chahín, CEO y Master franquiciado de llaollao en El Salvador y Guatemala.

El drive-thru no es solo comodidad, sino que también responde a una lógica donde el tiempo es escaso, la experiencia debe ser inmediata y la calidad no puede negociarse. Pedir sin bajarse del carro se convierte en eficiencia convertida en estilo de vida.

Y ahí es donde llaollao acierta. Porque entiende que el producto —yogurt helado y combinaciones de toppings infinitos— ya no es suficiente por sí solo. Lo que realmente también vende, es la experiencia en su forma de consumirlo.
Con 21 sucursales en El Salvador y una expansión que sigue creciendo, la marca no solo escala: se adapta, experimenta y arriesga. Y en ese movimiento, convierte su primer drive-thru mundial en un hito que la marca alcanzó junto al equipo de trabajo de llaollao El Salvador.
