Durante años, el césped fue la única superficie que parecía resistirse a Marcelo Arévalo. El salvadoreño ha construido una de las carreras más sólidas del circuito de dobles, conquistando Grand Slams, Masters 1000 y torneos ATP alrededor del mundo, pero aún no había levantado un trofeo sobre la hierba. Hasta ahora.
Este domingo, Arévalo y el croata Mate Pavić conquistaron el prestigioso ATP 500 del Queen’s Club de Londres (HSBC Championship), uno de los torneos más emblemáticos de la gira previa a Wimbledon. En la final derrotaron con autoridad al británico Henry Patten y al finlandés Harri Heliövaara por 6-2 y 6-4, firmando una actuación impecable para quedarse con el título.
La victoria adquiere una dimensión todavía mayor al considerar la jerarquía de los rivales. Del otro lado de la red, Henry Patten y Harri Heliövaara, jugaron en su actual posición como números uno del mundo en dobles, una de las parejas más consistentes y exitosas del circuito. Arévalo y Pavić no solo los derrotaron; los dominaron de principio a fin con un contundente 6-2 y 6-4 que dejó pocas dudas sobre quiénes fueron los mejores sobre el césped londinense en esta final, que ahora tiene peso histórico para el tenis salvadoreño.
Queen’s no es un torneo cualquiera. Desde hace más de un siglo funciona como una de las grandes antesalas de Wimbledon y forma parte de la selecta categoría ATP 500. Ganar allí es una declaración de intenciones. Y Arévalo lo ha hecho con contundencia.
A pocas semanas de Wimbledon, el mensaje es contundente. Marcelo Arévalo acaba de conquistar su primer título sobre césped y lo hizo derrotando a los actuales números uno del mundo. Es así como el salvadoreño llega a la Catedral del tenis con una credencial imposible de ignorar: es el nuevo conquistador de Queen’s y una de las grandes amenazas para el tercer Grand Slam de la temporada.
