El activo detrás de esta emisión tiene una ubicación: el cantón Mazahuat, en Santa Ana. Allí es donde se desarrolla Santa Ana IV, una planta fotovoltaica cuya electricidad podría traducirse, después de cubrir sus obligaciones, en ingresos para quienes adquieran sus tokens. Esa conexión entre infraestructura y capital digital está en el centro de la oferta anunciada por Monetae.
La emisión de $SAIV busca captar hasta US$20 millones para financiar parte de un proyecto con una inversión estimada de US$63.6 millones. Esta es la primera oferta pública de activos digitales vinculada a un proyecto fotovoltaico en El Salvador. Renovatio Solar, sociedad entre AES El Salvador y ECORAY, desarrolla la planta, con una generación prevista de 160 gigavatios hora durante su primer año comercial.
La pregunta importante es qué se compra. Cada token representa el derecho a participar proporcionalmente en el excedente de liquidez del proyecto: el dinero disponible después de pagar operación, deuda senior y gastos de la emisión. El rendimiento es variable y no está garantizado. Tampoco se adquiere un instrumento de deuda ni una garantía real sobre los activos.
Ese orden de pagos explica tanto el atractivo como el riesgo. La posibilidad de recibir ingresos dependerá del desempeño económico de la planta y de lo que quede después de sus compromisos.
La oferta tiene un perfil institucional y un plazo de 35 años, con permanencia mínima de doce meses desde la compra en el mercado primario. Los fondos permanecen en custodia hasta alcanzar la colocación mínima y se destinan exclusivamente a Santa Ana IV.
Bajo la Ley de Emisión de Activos Digitales y supervisión de la CNAD, Monetae administra la emisión mediante Fintech Americas y la coestructura con Hencorp Activos Digitales. El interés del modelo está en su posible réplica: abrir otra vía para financiar infraestructura desde El Salvador.