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Copa Élite: los que enseñan entran a la cancha
Sherlock Holmes maratoniano por Black Coyote

Sherlock Holmes maratoniano por Black Coyote

Una apuesta teatral audaz reinventa a Sherlock Holmes entre humor, virtuosismo actoral y una puesta en escena inesperada.
Fotografías por René Figueroa

Vamos a empezar por lo obvio: esta obra dura tres horas. TRES. Y no, uno no llega al teatro esperando eso. Uno paga su entrada pensando: “Voy a ver una obra”, y termina viviendo un maratón. Salí cansado, lo admito. Pero cansado feliz, que es distinto.

Y ese cansancio se entiende rapidísimo apenas ves lo que está pasando arriba del escenario. Prácticamente son tres actores: Oscar Guardado, Regina Cañas y Bryan Lestrange, haciendo como diez personajes cada uno. Entran, salen, cambian de acento, de vestuario, de personalidad completa, y uno se queda ahí pensando: “¿Cómo hacen eso?”. Solo por verlos hacer ese malabar actoral ya vale la pena la entrada, en serio.

Pero lo que de verdad me sacó una sonrisa gigante fue ver a Patricia Rodríguez como Sherlock Holmes. Sí: Holmes con gender bender, y Patricia se lució por completo. Le hace tanto honor al personaje que uno se olvida rápido de que está viendo una versión “distinta” del detective de siempre: simplemente está viendo a Holmes, con toda la actitud, el ingenio y la arrogancia encantadora que uno espera del personaje y, claro, por la obra y el tono, una versión bien bayunca.

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Ese tipo de apuestas son las que hacen que valga la pena ir a ver teatro diferente.

Ahora, como fan viejo de Holmes (me encanta el personaje, me encanta la serie, los libros y las películas), la comedia sí me agarró un poco fuera de base. Black Coyote decidió meterle todo el humor posible a esta historia, y hay chistes bien particulares, bien de su propio estilo, que a mí personalmente no me hicieron tanta gracia. Pero bueno, ¿quién soy yo para opinar cuando el teatro entero se estaba muriendo de risa cada cinco minutos? Porque eso sí pasó: la gente gozó barato, gozó y gozó.

Ah, y hablando de cosas nuevas: Escenario Millennium estrenó un proyector nuevo para esta obra, y el arranque de la función, con canción incluida, es una locura, de esos inicios que te dejan con la boca abierta tratando de entender qué estaba pasando. Eso sí, siento que a veces se les fue la mano con el recurso. El trabajo actoral ya es tan fuerte por sí solo que, en algunos momentos, hubiera preferido que lo dejaran respirar sin tanto aparato visual encima.

Pero, al final del día, lo que queda es una sola palabra: valentía. Esto es apostarle al teatro, apostarle a lo diferente, apostarle a un Holmes como nunca lo habías visto y, con una mujer en el rol principal, ni se diga. Aplausos para Regina Cañas, que una vez más demuestra por qué es imprescindible en un escenario. Aplausos para Bryan Lestrange, que se saca sonrisas y carcajadas del público sin despeinarse. Aplausos para Oscar Guardado, cuya construcción de personajes en escena me sorprende siempre, y, claro, aplausos para todo el trabajo técnico y de backstage que debe existir detrás de tantos cambios; no me quiero ni imaginar el caos organizado que debe ser eso. Y aplausos, por supuesto, a Migue, que sigue dándonos teatro diferente en El Salvador.

Si me preguntas si vale la pena: sí. Aparten sus tres horas, vayan a ver teatro distinto y disfruten de que en El Salvador sí se puede apostar así. No es mi Holmes favorito, ni la puesta de Black Coyote que más me ha gustado, pero la respeto, me he reído con ella, la aplaudo y salgo impresionado del nivel actoral que nos ponen en escenario siempre.

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