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Storylate y Metas y Visión firman alianza para medir y certificar la cultura organizacional de las empresas

Storylate y Metas y Visión firman alianza para medir y certificar la cultura organizacional de las empresas

Una nueva alianza busca certificar la cultura organizacional de PYMES y startups salvadoreñas y convertir sus resultados en conocimiento empresarial.
Fotografía por Kevin Escobar

Durante años, hablar de una buena cultura empresarial significaba hablar de algo difícil de demostrar. Una oficina agradable. Un equipo que parecía llevarse bien. Beneficios, actividades, valores escritos en alguna pared y, ocasionalmente, la frase “aquí somos una familia”. Pero una buena cultura organizacional debería poder significar algo más concreto.

La cultura organizacional es el pilar invisible que determina si una organización puede cumplir lo que promete. Cuando es sólida, los equipos toman mejores decisiones, el talento permanece y los resultados hablan solos. Cuando no lo es, los síntomas aparecen de formas que no siempre se reconocen como culturales: alta rotación, equipos en silos, liderazgos que inspiran temor en lugar de compromiso.

Sin una cultura deliberada, las organizaciones desarrollan una cultura espontánea. Y rara vez es lo que se necesita para crecer. Las empresas con culturas fuertes reportan mayor rentabilidad, menor ausentismo y mayor capacidad de adaptación, lo que en economías como la salvadoreña se traduce directamente en retención de talento, capacidad de escala y credibilidad ante socios e inversión.

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¿Qué deben mirar la alta gerencia y los dueños de empresas? No solo los números del trimestre, sino las preguntas más incómodas: ¿Los valores de la empresa se viven en las reuniones y en las decisiones difíciles, o sólo aparecen en la pared? ¿Cuántas personas se van en silencio, sin decir por qué? Poner atención a la cultura significa tomar decisiones con datos, escuchar con metodología y estar dispuesto a ver lo que tal vez no sea cómodo ver.

Bajo esa premisa, Storylate y Metas y Visión establecen una alianza para desarrollar una certificación enfocada en PYMES y startups, con el objetivo de medir, reconocer y eventualmente convertir la cultura empresarial en un nuevo estándar de valor para las organizaciones salvadoreñas. La alianza combina dos capacidades diferentes: Metas y Visión aporta metodología, investigación, diagnóstico y análisis; Storylate, narrativa, distribución, posicionamiento y acceso al ecosistema empresarial. La diferencia está precisamente en la palabra medir.

Obtener la certificación no consistirá en llenar un formulario y colocar un sello en LinkedIn. Las empresas deberán atravesar primero un diagnóstico que evalúa diferentes dimensiones de su cultura. El modelo propuesto asigna un 60 % de la evaluación a la Voz del Empleado, 25 % a las Prácticas de Cultura y 15 % a una Auditoría de Evidencia. Para certificarse, una organización deberá alcanzar al menos 75 % en su evaluación global. 

Eso permitirá reconocer dos niveles: Plata, para organizaciones con resultados entre 75 % y 84 %, y Oro, para aquellas que alcancen 85 % o más. Pero la certificación es solamente el comienzo.

La alianza contempla la creación de un Centro de Inteligencia de Cultura Empresarial desde el cual se estudiarán temas relacionados con liderazgo, talento, engagement, evolución del mercado laboral y cultura organizacional. 

A partir de ahí, Storylate desarrollará cinco publicaciones anuales que explorarán diferentes aristas de la cultura dentro de las empresas. Cada estudio permitirá observar tendencias, contrastar prácticas y generar rankings en los que podrán participar las compañías certificadas, convirtiendo los resultados en conversación y reconocimiento empresarial. La primera publicación estará incluida dentro de la certificación y las cuatro restantes formarán parte de una oferta adicional para las empresas que quieran mantener presencia durante el año. 

La intención final es construir un círculo que se fortalezca con cada nueva empresa: certificar para generar datos; utilizar esos datos para producir conocimiento; convertir ese conocimiento en reconocimiento; y utilizarlo para seguir elevando la cultura empresarial. Porque una buena cultura puede sentirse. Pero también debería poder demostrarse.